En Pisco así sucedió. De pronto comenzaron a “arreglar” cada vez más rápido (faltando dos semanas se duplicaron los trabajadores) las calles principales, esas por donde pasaría el mandatario. Paredes para todos dijeron y de arranque abrieron los cimientos para tapar los terrenos en blanco del centro, incluso cuando el propietario se resistía porque prefería hacer una pared verdadera con casa y todo más adelante. Faltaban manos para tapar huecos de desagües, pistas abiertas, todo aquello que no vaya bien con el discurso que unos cuantos quieren hacernos creer.
Pero es imposible hacer en tan poco lo que se descuidó un año entero, basta caminar por los alrededores para darse cuenta de que el abandono que se respira no es un ardid de los infiltrados o de aquellos seres con fines políticos que quieren desestabilizar al gobierno. Es real y lastimoso. Aunque esas personas no merezcan lástima sino explicaciones. Y claro, acción para volver a tener una vida digna. Dormir en esteras y plástico no es confortable. No es divertido vivir sin agua ni luz ni desagüe y tener que pagar por esos servicios. Tampoco lo es recibir una tarjeta con el supuesto bono de seis mil soles y al ir al banco encontrar cero de saldo en la dichosa cuenta.
De estos casos hay muchos, por favor. Y es por todas estas razones que ir ahora para tomarse la foto a mi entender es una broma de mal gusto. ¿Le parecerá gracioso a Alan? Digo yo, ¿por qué no se le ocurrió hacer su serie de visitas hace seis meses? Es ese irrespeto el que los hace dejar la postura de desvalidos para ponerle el parche a los embusteros (nuestro dignísimo presidente que esperó seguro un baño de popularidad tuvo que salir corriendo y quejándose). Si han sido usados para reunir ese gran fondo con donaciones de muchos países, empresas y personas dizque para construir “ciudades modelo” en todos aquellos sitios afectados, acaso no tienen el derecho de reclamar?
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