miércoles 13 de agosto de 2008

Los damnificados están de moda



El colmo. Bueno, no debería asombrarme tanto, lo se, vivo en el país de las maravillas y me llamo Alicia. A ver, que los medios se acuerden de los pueblos destruidos por el terremoto a casi un año de la devastación puedo entenderlo. Es una chamba de agenda regresar allí ahora. Pero lo que no cabe en mi entendimiento es que nuestros gobernantes después de haber relegado su atención por completo, luego de llenarse la boca con promesas de reconstrucción y compasión de momento tengan el descaro no solo de ametrallarnos con spots de autobombo (por radio y televisión), pagado quien sabe con el dinero que jamás vieron los miles de damnificados, sino que encima estos señores se quejen al ser abucheados por asomar sus narices en esas zonas, donde el tiempo se ha detenido. Y oh! casualidades de la vida, tres semanas antes del penoso aniversario empieza un acelerado maquillaje de los pueblos en desgracia.

En Pisco así sucedió. De pronto comenzaron a “arreglar” cada vez más rápido (faltando dos semanas se duplicaron los trabajadores) las calles principales, esas por donde pasaría el mandatario. Paredes para todos dijeron y de arranque abrieron los cimientos para tapar los terrenos en blanco del centro, incluso cuando el propietario se resistía porque prefería hacer una pared verdadera con casa y todo más adelante. Faltaban manos para tapar huecos de desagües, pistas abiertas, todo aquello que no vaya bien con el discurso que unos cuantos quieren hacernos creer.

Pero es imposible hacer en tan poco lo que se descuidó un año entero, basta caminar por los alrededores para darse cuenta de que el abandono que se respira no es un ardid de los infiltrados o de aquellos seres con fines políticos que quieren desestabilizar al gobierno. Es real y lastimoso. Aunque esas personas no merezcan lástima sino explicaciones. Y claro, acción para volver a tener una vida digna. Dormir en esteras y plástico no es confortable. No es divertido vivir sin agua ni luz ni desagüe y tener que pagar por esos servicios. Tampoco lo es recibir una tarjeta con el supuesto bono de seis mil soles y al ir al banco encontrar cero de saldo en la dichosa cuenta.

De estos casos hay muchos, por favor. Y es por todas estas razones que ir ahora para tomarse la foto a mi entender es una broma de mal gusto. ¿Le parecerá gracioso a Alan? Digo yo, ¿por qué no se le ocurrió hacer su serie de visitas hace seis meses? Es ese irrespeto el que los hace dejar la postura de desvalidos para ponerle el parche a los embusteros (nuestro dignísimo presidente que esperó seguro un baño de popularidad tuvo que salir corriendo y quejándose). Si han sido usados para reunir ese gran fondo con donaciones de muchos países, empresas y personas dizque para construir “ciudades modelo” en todos aquellos sitios afectados, acaso no tienen el derecho de reclamar?

Ellos, los damnificados, que tan de moda están ahora, dejarán de ser noticia la próxima semana quien sabe hasta el segundo año cuando empezará el mismo circo. Mientras tanto el mismo grupete que ahora se da la gran vida con dinero surgido de un desastre como por arte de magia seguirá en lo mismo. ¿La historia de toda la vida? Qué fácil se la llevan algunos.





sábado 9 de agosto de 2008

Todas tenemos un Mr. Big



Aquellos que han visto alguna vez la serie Sex and the City saben de lo que hablo. Mr. Big es el sujeto aquel por el que Carrie sucumbe hasta que le despedaza el corazón… una y otra vez porque ella vuelve a sucumbir. Un dato adicional: él es lindo pero el compromiso le hace temblar las piernas. O sea, más dañino que pararse en la Av. Abancay en hora punta. A eso se refiere el título del post, me atrevo a pensar que casi todas nos hemos cruzado con uno de esos aunque suene a melodrama. Algunas escapamos antes de ser pulverizadas, adoloridas sí bueno, pero concientes de no flaquear de nuevo como nuestra amiga Carrie.

En contraparte también creo que un Aidan difícilmente faltó por ahí (a veces varios), un hombre que eliminamos por X razones pese a su afecto desbordante y su aparente perfección (excepto porque después de eso nos tildó de villanas despiadas... en palabras menos amables, claro). Dentro de este grupo pueden estar los llamados "mejores amigos", los incondicionales, los que nos gustaron pero no alcanzaron a emocionarnos, o aquellos que llegamos a amar, no obstante, les pusimos delete sin miramientos cuando el tal Big reapareció. Son solo ejemplos.

Sí, este es un post tirando para cursilón que habla del amor, de los hombres y otros querubines con cola, consecuencia de haber visto recién la película Sex and the City. Que puedo decir, reí, lloré, me divertí, admiré sus trapos, reviví momentos, rajé de lo lindo… eso sí, me sirvió además para desligarme de mi querida Carrie, pues comprendo que a los veinte los Mr. Big te aniquilen (y tal vez hasta a los 30), pero no más a los 40. Menos el mismo de toda la vida…

Quizá en la historia de los hombres haya un símil de personajes tipo Mr. Big y Aidan en versiones femeninas, no lo se. Agradecería que me lo aclaren.


Olvidé mencionar que encontré estas animaciones de la serie.
Muy buenas. Ok. solo para seguidoras (es).

miércoles 6 de agosto de 2008

Perro mundo


Tengo un sueño: caminar por un terreno espacioso siendo recibida por decenas de ellos en apoteósico cuadro celestial. Mis manos no alcanzarían para todos y obviamente ellos pelearían entre sí por alcanzarlas y ser objetos de mi afecto. No habría lugar para favoritos, solo amplísimo amor para la totalidad de ejemplares, ideales, imperfectos, y por eso más hermosos. Ser su ángel.

Deseo hacerlo. Miento, lo necesito. Hay demasiados de ellos sueltos, indefensos, desvalidos, hambrientos de calor y de comida. La realidad es demasiado dura, una pesadilla constante en la que los veo en su peor estado, y por montones, vagando e intentando mantenerse en este mundo salvaje. Mi sueño es mi escape. Pero ese albergue canino me pide pasar de la invención a la realidad, para quererlos en serio (curarlos, esterilizarlos, darles hogar), para hacer menos perra la vida de algunos siquiera, pero esencialmente para que ellos salven a esta humana de caer en la indiferencia que tanto inunda. Me niego a morir sin cumplirlo.




En mi sueño ellos son felices. La foto fue tomada de aquí.

viernes 1 de agosto de 2008

Girasoles para mí



Nunca recibí flores pero si corazones. A ninguno de mis galanes (enamorados o prospectos) se le ocurrió la idea del ramillete florido, ese que tanto hace soñar a las princesas, cenicientas o barbies. También a la mujer real valgan verdades. Pero algo deben de haber visto en mí para descartar de antemano mi gusto por las flores. Quizá mi actitud de avanzada (what?) o la medio sonrisa ante la cursilería diabética de algunos culebrones (¡y siendo fan de Blanca Nieves!). Nada, ni siquiera un pétalo recogido de algún jardín. A cambio he recibido algunos corazones. Bueno, sus representaciones materiales. Desde el dibujado a pulso tembloroso en papel, hasta el que atesora una posible foto en un llavero. Por ahí recuerdo unos pequeños y dorados que estaban hechos para ser lucidos en mis oídos… Y aunque el único que sobrevive en mis cajones es el llavero silente todos, absolutamente todos (¡cuáles todos si fueron tres!) fueron testigos de épocas memorables.

Pero, recapitulando, y a lo que iba, ninguno me fue entregado en mi cumpleaños, justo aquel día en que sugestionada por las muchas comedias románticas vistas allá por mis diecialgo, en el fondo esperaba que alguien tocara la puerta y dijera estas flores son para fulanita de tal (o sea yo). Ni rosas ni tulipanes yo soñaba con girasoles. Algo había en ellos que me ponía contenta con mirarlos (y hasta imaginarlos). Su color resplandeciente, su sonrisa tácita. Después maté la ilusión de un porrazo, me fui al otro lado, hasta que los girasoles entraron a mi casa para apoderarse de mi sala cuando conocí a Van Gogh y por cuenta propia adquirí una muy económica réplica de su gran obra maestra ("Catorce girasoles" según mi modesta opinión). Me reconcilié así con mi fiebre amarilla la que alguna vez imaginé aplacaría junto a un happy birthday.

Hoy volví a pensar en ello, luego de mis primeros saludos cumpleañeros: apretón toráxico callejero a las doce en punto seguido por brindis con pisco puro quince minutos después.

Y si lo pienso bien creo que la ropa, los tragos, los libros, las joyas, los muñecos y cada uno de los obsequios que me brindaron (familiares, amigos, exs, perro y gato) fueron girasoles enmascarados esperando ser descubiertos. En especial esos abrazos sinceros, ahora se que fueron dignos ramos, tal vez más preciados que los que Van Gogh plasmó (¿podrán subastarse?).


Creo que esta canción podría calzar perfecta para mí este día.

Aunque
esta haya sido la primera que se me vino a la cabeza al estar escribiendo este post.

martes 29 de julio de 2008

El oro es tiempo


La primera vez que escuché esta frase en su versión invertida se me ocurrió que la intención era subrayar que el dinero puede postergar los años, hacer la ilusión de ello o por lo menos aventajar el camino. Por ejemplo un buen lifting bien puede hacerte ver una década menos. De igual modo quien tiene capital puede tranquilamente empezar su negocio ya mismo “ahorrándose” el tiempo que invertiría trabajando a fin de poder conseguirlo quizá en algunos años si no lo tuviera.
Pero lo cierto es que no, yo estaba equivocada totalmente, la frase en cuestión, enunciada constantemente por el jurista Carlos Fernández Sessarego en sus clases de maestría, asume que eres rico si posees tiempo (palabra clave que intenta ser revalorizada más allá que el oro). El único problema es que normalmente no nos damos cuenta, e incluso nos permitimos en ocasiones vivir mecánicamente “haciendo tiempo” para llegar al final del día.
¿Que a qué se debe esta reflexión tipo trabalenguas que estás leyendo ahora? A la sencilla y banal razón que ya hemos sobrepasado la mitad del año y yo estoy atrasada en mi lista de cosas pendientes. La principal de todas no ha sido dejada de lado por desidia sino porque creí que dándome tiempo en cuidar los detalles podría obtener mejores resultados. La verdad de la milanesa es que con esa premisa nunca estará a tiempo porque siempre la querré hacer más perfecta y así sucesivamente, es decir, se acabará el año y yo seguiré en lo mismo. Creo que mejor gano tiempo haciéndola realidad y voy madurándola poco a poco en el camino. No debo olvidar que soy millonaria ahora pero quien sabe cuando se me acabe el oro. Por lo pronto espero una vida larga. Longeva como mis ancestros.

martes 22 de julio de 2008

Visas de novia


Un tríptico llegó a mis manos el otro día. A foreign affair decía, allí se promocionaban visas americanas con novio incluido con bombos y platillos. O sea te daban el dos por uno publicitándolo con fotos de bodas, aros y vestido blanco. El gancho eran los testimonios de algunos de los beneficiados. Un gringo con cara de niño bueno aseguraba por ejemplo estar a punto de casarse con una mujer increíble y de paso decía que seis de sus amigos ya estaban viajando a Latinoamérica en busca de una esposa. Más abajo un galanazo de 29 años solicitaba con los dedos cruzados y las manos juntas (casi rezando) una “señorita latina sincera para formar una familia”. Unos días después sin darme cuenta volvieron a entregarme un afiche similar. ¡Y hoy otra vez!

A ver, parece que últimamente voy por ahí con un cartel de quiero casarme pegado a la espalda y yo no me he dado cuenta (¿por qué tiene que ser con un gringo?). Me ven en la calle y ¡zas! creen que ya me hace falta. Ok, no soy una chibola (y estoy a punto de sumar otro añito, por si me quieres sorprender con algo) pero no joroben, todavía tengo la vida por delante (¿y los costados?). También se que mi tipo latino atrae a los comercializadores de novias peruanas para exportación (ja,ja) pero eso solo se queda allí, ya he dicho antes que difícilmente un americano está hecho para mi (o yo para uno de ellos).

Este bombardeo se vuelve acoso cuando pienso en aquellas veces en que cruzando el Parque Kennedy me han interceptado amables señoritas para preguntarme si me gustaría conocer caballeros extranjeros muy educadamente. Hummm… siendo bien pensada imagino que su afán es ser relacionistas públicas de tantos turistas solitarios deseosos de hacer amistades en este caluroso país, todo por la imagen nacional.

Ya me da risa, fácil voy a tener que cambiar de look, ropa más quinceañera y tinte rojo (otra vez). Con razón leí por ahí que este era el momento de las bricheras, ellos (sus pares) ya pasaron de moda.

martes 15 de julio de 2008

De paseo por el cielo







Esta historia termina cuando mis pies tocan la tierra. Pero mejor vayamos al inicio, a aquel instante en que se me encarga hacer un artículo de parapente. Claro, el asunto era, según yo, hacer una entrevista con el más más de los instructores, quien de pasadita también da paseos por el cielo de Miraflores. Cualquiera de esas dos opciones tienen los amantes del peligro y la adrenalina aérea: aprender a volar solos o probar con alguien que sepa. Bien lejos de mis gustos déjame decirte, yo apenas puedo estar en un columpio sin marearme. Si empiezo a separarme del suelo un poco más de lo debido (metro y medio a lo sumo) mi corazón me avisa y busco piso. No se, intento recordar la causa pero todo es borroso. Lo raro es que por alguna razón el destino siempre me ha puesto frente a ese enemigo, o quizá yo misma lo haya buscado por contradictoria. Sea masoquismo o no pero desde niña siempre traté de probar todos los juegos mecánicos habidos aún cuando algunos fueron demasiado para mi. Eso sí, jamás se me pasó por la cabeza subir a la montaña rusa (la verdadera quiero decir)… hasta que una vez cometí tamaña osadía, y el estar escribiendo esto es una prueba de la misericordía del todopoderoso. Juré nunca más hacerlo, pero tropecé de nuevo, vilmente engañada por una versión de la montaña rusa protegida por completo y a oscuras donde todo lo que se ve son las estrellas (las artificiales y las propias). Todo esto no ha sido más que el preámbulo para decir que la vida nuevamente me puso mi miedo mayor en el camino al lanzarme con el artículo del parapente (tenía un profesor de guiones que decía que esa era la técnica para lograr los plot points, poner al personaje a prueba aplastándole sus miedos en la cara). Por más que me insinuaron previamente que sería bueno para mi probar el vuelo para plasmarlo mejor yo me rehusé a que eso podría suceder (pues obvio, no lo iba a permitir!). Hasta que llegué al parque donde todos muy felices saltaban al vacío para luego volar y hasta hacer piruetas, y claro me dispuse a empezar la entrevista con el instructor sacando la grabadora y bla bla bla… entonces sucedió: como en un mal sueño, donde quieres moverte y no puedes, ni siquiera te escuchas, tus fuerzas son insuficientes, así, de ese modo ya tenía el casco y el arnés puesto y lentamente me acerqué al abismo tomando aire para evitar que la gravedad me devore con violencia. Reaccioné. Nada de eso estaba pasando, no hubo hueco en el estómago, al contrario, era un ave, qué digo un ángel, quizá un algodón. Mis nervios se fueron cayendo, poco a poco sentí ese placer extraño de estar arriba, libre completamente. Quince minutos bastaron para enamorarme, para eliminar mi pasado, aquella fobia a las alturas se había quedado abajo viéndome despegar. Pero el parapente es fugaz, te deja cuando ya te tiene en sus manos. Y me trajo de nuevo a tierra, agitada y embriagada. Había que levantarse y seguir caminando.



Momento del climax


Fotos: Lucho Odriozola.

 
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